¿Alguna vez te has sentado en un parque solo para observar lo que te rodea? Bueno, Gabo, es así.
Él es un sujeto agradable, quizás más de lo que debería ser una persona, a veces no está presente en la conversación y sientes que te ha dejado de prestar la atención que te daba; cuando recupera la noción del tiempo, se pone al día en la conversación como si nada hubiera pasado, eso lo descubrí luego de años de conocerlo, fácil las personas que pasan poco tiempo con él no se darán cuenta nunca. Él tiene una enorme imaginación que a veces da miedo, el miedo nace porque no tiene control de ella ni moderación, pueden ser pensamientos que van en contra de toda ley escrita y su propia vida, podría decirse que es su maldición o su don que nació cuando era pequeño e imaginaba mil escenarios posibles cuando practicaba el juego libre: sus figuras de acción cobraban vida y el ambiente se trasladaba a otra dimensión. Construía ciudades con pocas piezas de lego, pero también ideaba la propia destrucción de ese complejo armado desde un gas que hacía que todos se asesinaran hasta un meteorito o desastre global que acababa con todo.
Todo niño crece, él creció. Estudió ingeniería y desarrolló habilidades en el arte de la programación, las finanzas y la ingeniería; pero su sueño no murió y lo que nació cuando cursaba la primaria siguió intacto dentro de él hasta el día de hoy que, convencido de lo que en verdad quiere, planteó crear una marca que represente todo: "Ojos de un escritor".
Por último, puedo decirte que le gusta el color azul, las películas de Shrek, y el helado de menta. Esta información es privada y cercana a él, ya que lo conozco desde que nació. Soy su voz en el oído.
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